martes, 6 de diciembre de 2011

De por qué es mejor solo que mal acompañado


Bueno, pues hoy me gustaría comentar algo así como una de cal y otra de arena; el tema: ¿visitas solo o acompañados?.
Por un lado, la parte buena de ir con alguien es que es más divertido, la pregunta es ¿padres o amigos?
Bueno, todo tiene su pro y su contra. Ir con los padres tiene el pro de que, con un poco de suerte, igual sales con algo que querías y no podías pagar. En mi caso hoy ha sido una cajita para tener ordenadas mis infusiones en sus bolsas de la tienda especializada, además, tus padres son los únicos que te dicen con franqueza lo que les parece (aunque duela, a mí mi señor padre no para de decirme que estoy como una foca, cosa con la que mi pareja discrepa; suerte que yo tengo mi estima bastante alta y paso de insultos). La parte mala es que como ellos son mayores, siempre tienes que bailar a su son, más o menos.
En el otro lado, tenemos el ir con amigos. Sin duda la mejor opción a simple vista; son de tu edad o al menos en la franja de entre 5  o 6 años por encima o debajo de la tuya, eso te garantiza que te lo pasarás en grande porque,  aunque la visita sea una caca pinchada en un palo, al menos podéis reíros de lo malo juntos. Si son buenos amigos además puedes salir también con un regalo que no esperabas (y al revés), eso sube el ánimo. La parte mala es que en un grupo es inevitable que haya intereses comunes y bastantes discrepancias también, porque uno quiere hacer una cosa o ver una cosa y otro quiere hacer o ver otra. Entonces ya surgen los problemas y los malos rollos.
Pero lo que puedo asegurar que es la madre de todas las malas ideas es confundir a tus padres con amigos.
Creedme NUNCA, EN LA VIDA, CONFUNDÁIS A VUESTROS PADRES CON AMIGOS. Los padres no son amigos, son padres.
Los adolescentes lo tienen muy claro, de hecho muchos consideran a sus padres como extraños o incluso ‘el enemigo’; el problema surge cuando creces y te das cuenta de que no son tan ‘así’ y comienzas a darles votos de confianza. En ese momento comienzas a considerar a tus padres como amigos. Los chicos veis programas con vuestros padres, las chicas con nuestras madres… los chicos vais de vez en cuando a hacer lo que sea que hagáis los hombres con vuestros padres y en el caso de las chicas, mi caso, comenzamos a dedicar a nuestras madres alguna tarde ‘solo chicas madre-hija’, vamos de compras, nos vamos al spa municipal juntas, vas a la peluquería con tu madre… les damos un pequeño votito de confianza para que sientan que somos también amigas suyas; pero, repito, NUNCA JAMÁS SE OS OCURRA CONFUNDIR LAS COSAS. Esas atenciones se hacen para unirse un poco, no porque los padres sean ‘amigos’.
Y ahí he cometido yo hoy el error.
He pensado que mis ancianos padres podían entender por un segundo lo que podía interesarme a mí; así que hemos ido a ver la feria de comestibles de la región, cosa que a mí dejó de interesarme cuando me di cuenta que lo que se vende es siempre más caro que comprarlo en las tiendas cuando debería ser al revés, pero a mi padre le encanta. Lo que ha dejado mis intereses para segundo lugar, tampoco me he quejado porque bueno, todo llega si tienes paciencia.
Finalmente hemos llegado al mercado medieval de la misma ciudad y hemos comenzado a mirar, YO he comenzado a mirar los puestos, mientras mis padres paseaban conmigo y mi padre buscaba lo que a él le interesaba. Entonces mi padre se ha parado a hablar con unos conocidos suyos y se ha tirado un rato, que tampoco me ha importado demasiado esperar porque ¿quién no se puede encontrar de vez en cuando a una cara parecida fuera de la ciudad donde se vive?
Luego hemos cambiado de calle del mercado y hemos ido a la plaza principal donde también hay espectáculo. Yo iba buscando algo concreto, así que no podía dejarme de ver un solo puesto para encontrarlo, aunque fuese por encima, pero claro, a mi señor padre (y sospecho que a mi madre también) se la traía al pairo. Así que les he dicho que iba a ver un par de cosas que no había podido ver porque estaban volviendo del lado por el que habíamos bajado de la entrada a la plaza y hemos acordado mi madre y yo que me esperaban donde estaban, o más o menos en el mismo sitio (admitamos que también pueden mirar el puesto de al lado), me he dado prisa para ver todo rápido y no hacerles esperar y por eso he vuelto por la zona trasera de los puestos, porque había menos tráfico de gente paseando, pero cuando he llegado ya no estaban allí. Total, que me llama mi padre cabreado y cuando llego y les digo lo que habíamos acordado mi madre y yo, va y como siempre se agarra la rabieta de niño pequeño y me dice que tenemos solo 3 minutos para ver toda una plaza y un par de calles adyacentes a la plaza que de normal costaría al menos entre 10 y 15 minutos. Y cuando le contesto que bien, que ya iría otro día con mi pareja o algún amigo empeora su rabieta y se agarra a su derecho de pataleta (y yo pensando que eso es una cosa de la infancia y alrededor de eso de los 7 a 9 años los niños comienzan a dejarlo) apoyado en el complejo de ‘soy mejor porque soy mayor’ (lo siento pero no sé cómo se llama eso en psicología) o como diría Roahl Dahl en el libro ‘Matilda’: “Yo soy mayor, tú pequeña. Yo tengo razón y tú no.”
Un gran motivo, sí señor. Apuesto a que cualquier persona con algo de lógica podría demostrar que se cae por su carencia de razones razonadas y/o razonables.
Total, que al final me he quedado sin mercado hoy, tengo que volver con mi pareja y mi señor padre se ha cabreado para nada porque al final solo ha conseguido retrasar algo la visita.
Moraleja: cuando los padres se cojan sus rabietas ‘seniles’, lo que hay que hacer es dejarles creer que llevan razón y pasar un poco del tema. Siempre y cuando uno lleve la razón, claro.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Principio de demencia senil o solo lapsus de memoria?

Ya veréis, os voy a contar una cosa de lo más curiosa.
Últimamente, y digo eso por los últimos dos o tres años, a cierta persona de mi familia se le comienzan a olvidar cada vez más cosas.
Comenzó con el: 'Tú, me dijiste que tal' cuando nadie había dicho nada de eso o algo diferente. Los '¿Alguien ha dicho 'tal'?' y ahora son los 'Esto lo has movido tú porque yo no he sido'.
Hasta cierto punto sería gracioso, si no fuera porque la persona que dice todo esto y similares se trata de mi padre y gasta una mala leche que no veas cuando le dices que ha debido ser él porque tú no lo has tocado o tú no has dicho nada o símplemente se ha confundido al oir algo.
Y para ser más concretos me voy a ceñir a algo que me ha pasado esta mañana. Ayer mi padre trajo un libro a casa, y da la casualidad que como está en otro idioma, el cual a mí se me da bien pero él está todavía aprendiendo, me dijo algo parecido a 'Mira, me han dejado este libro para que vaya leyendo', yo le dije que podía copiarle el disco y lo dejó encima del ordenador.
Vale, hasta aquí todo bien. El problema ha venido esta mañana, cuando de pronto me ha pedido el libro y le he dicho que estaba donde lo había dejado. Sorpresa, no estaba ahí.
He mirado en todos los sitios donde dejaría un libro de otro idioma que no fueran mi cuarto, porque estaba TOTAL Y COMPLETAMENTE segura de NO haberlo tocado de donde lo dejó. Y aún más sorpresa cuando tras discutir si lo había cogido o no lo había cogido yo, se me ocurre mirar en la estantería donde él pone sus libros y demás y, ¡tachán! allí estaba.
¿Descuidos? ¿Faltas de memoria? ¿o tal vez principio de demencia senil?
Porque qué casualidad, estaba en un sitio suyo, yo estaba segura de no haberlo movido y aún menos dejárselo en su sitio y encima, ya van varias veces que hace algo parecido.
No me preocuparía si al menos cuando hay duda o bien no lleva razón dijese que lo siente y que podría estar equivocado. Vaya, como cualquier persona con dos dedos de frente. Pero no, siempre reacciona igual, como los críos y cogiéndose derecho a pataleta si le llevas la contraria (que de eso ya hablaremos en otro post cuando se solucione un poco una situación que comentaré más adelante) o bien gritando o 'hablando' a voces como él dice y que es un rasgo compartido con toda la familia sanguínea por su parte, que tienden a gritar cuando se les calienta la sangre y que suele ser algo bastante usual, así que casi no se lo tengo encuenta salvo porque, a veces y gracias al vínculo sanguíneo de padre-hija que compartirmos, a mí también se me hierve la sangre y acabo contestando a sus gritos que me ponen de los nervios con más gritos. Y claro, en una pelea de gritos, aunque el primero que haya levantado la voz sea el que pierde primero toda la razón que pudiera tener, en el caso de mi casa, la que pierde es la menor, en todos casos, yo.

Así que ahí os dejo el dilema. ¿Qué es lo que tiene mi padre?
a) ¿Descuidos?
b) ¿Faltas de memoria?
c) ¿Principio de demencia senil?

Voten, contesten y den la opinión, que la verdad es que me tiene preocupada y no puedo llevarlo a especialistas porque 'él nunca tiene ningún tipo de problema'.

martes, 29 de noviembre de 2011

De los tipos de mujeres que existimo

Como ya dije en el post anterior (que he gestado hoy, como este y en compensación por el tiempo perdido), en mi casa rige un matriarcado encubierto como un patriarcado, y ahora voy a explicarlo.
Para empezar, no es que tenga nada en contra de mi madre.
En serio, mi madre es la persona que más admiro ahora mismo. Hasta que pude ser consciente de ciertos detalles recurrentes, había pensado que eso de que las mujeres, a pesar del sexo débil éramos las del poder gracias a la sugestión. O sea, que las mujeres teníamos el gobierno de los hombres si sabíamos montárnoslo bien.

Bueno, pues digamos que hasta alrededor de eso de los 15, tal vez 16, había pensado que eso era un mito, un ‘cliché’ que las novelistas de literatura romántica habían inventado para hacernos pensar a las mujeres que en el fondo teníamos algo de fuerza en nuestros interiores.
Pero no, resulta que es verdad.
Y ahí entra mi madre.
A través de mi observación personal en mujeres en mi círculo social y familiar, he descubierto que las mujeres ejercemos el poder de tres formas diferentes y sugestivamente.
El tipo número uno es el más común en la tradición literaria: la ‘Matahari’, como yo la llamo. Son mujeres que ejercen su poder a través del mercadeo, o también dicho, el ‘yo hago esto por ti si tú haces esto por mí’. Generalmente suelen ser eficientes con hombres un tanto… simples, que se dejen meter en ese juego donde intercambias favores simples por cosas más difíciles. Conozco a varias chicas, pero ninguna en mi familia.
El segundo tipo son totalmente opuestas: las ‘Víctimas’. Como el nombre sugiere, ejercen su poder haciéndose las víctimas, y eso suele funcionar de maravilla cuando el hombre al que van dirigidos los ataques son fácilmente manipulables con lágrimas, los ‘estoy muy mal’, ‘estoy muy triste’, ‘lo que haces me duele’… Generalmente son hombres a los que han educado en el antiguo valor de proteger a sus mujeres y en que las mujeres somos débiles y por tanto hay que cuidarlas. Ahí entra en juego mi madre, que podría ser que fuera depresiva, pero… sinceramente, no creo que de el perfil, más bien se agarra al ‘que malita estoy’ para librarse de cosas.
Y por último, el tercer tipo y más escaso (aunque hoy en día la cosa va cambiando) somos las que me gusta llamar ‘hembras alfa’. Este tercer grupo, en el que me gusta pensar que estoy yo, es el más difícil. No porque sea un grupo exclusivo ni nada de eso, sino porque para serlo hay que valer. Tienes que aceptar todo lo que te venga, caerte y volverte a levantar, ser capaz de estar de mierda hasta el cuello y aún así levantar la cabeza y pensar cómo puedes salir de allí, encontrar agua y limpiarte un poco, por ti, no por otros. Lo que a las damas del segundo grupo les hace llorar, a nosotras nos produce un arañazo emocional y enseguida buscamos la tirita para curarla y seguir adelante.
No recurrimos a chantajes emocionales ni intercambios (aunque sabemos cuándo usarlos para seguir vivas). En definitiva, el grupo más duro porque mientras las primeras tienen apoyo y las segundas se lo buscan a través de dar a conocer la debilidad, ya sea real o fingida, las terceras ni muertas demostramos debilidad y no somos demasiado… bien vistas socialmente. Es más, a menudo, como es en mi caso, las pertenecientes al segundo grupo se basan en su contraste con nosotras para hacernos quedar mal, como las malas, mientras ellas se salen con la suya, porque ¿quién va a creerse que la cordero dio una coz a la leona tirándose al suelo para hacerse la herida? Es más sencillo pensar que la leona atacó a la cordera para hacerle daño y el hombre llegó justo a tiempo de castigar a la leona y premiar a la cordera.
Así que chicas, identificaos con quien queráis. Alarmaros, enfadaros o darme la razón, probablemente alguien que se encuadre en otro de los grupos lo vea de forma diferente.
Y chicos… echad un ojo alrededor, fijaros en vuestras madres, hermanas, primas, amigas o compañeras, seguro que encontraréis muchas más ‘mataharis’, ‘víctimas’ y ‘alfas’ de lo que pensábamos.

De casitas de ensueño y la cruda realidad'

Bueno, ya sé que ha pasado un tiempo desde el post 1, pero digamos que no he tenido demasiado tiempo libre últimamente.
Aunque por fin puedo decir que tengo un plan de 'modus vivendi' futuro.
Pero dejando de lado esto, la alegría de ser por fin un futuro miembro útil de la sociedad, las cosas por casa van cada vez peor.
No es que no tenga ganas de volar, pero… seamos sinceros, tal y como están las cosas ahora mismo en la sociedad, a no ser que seas funcionario o alto cargo en una empresa exitosa, lo de conseguirte tu propio nido está más crudo que nunca.
Los pisos cada vez son más caros, incluso en barrios donde pensarías que no habría casas en venta porque son barrios de gente pudiente, ves carteles de ‘Se Vende’.
La semana pasada mismo, en el barrio donde voy a trabajar 2 horas por la tarde que es de gente pudiente vi que el cartel de ‘Se alquila’ cambió por el de ‘Se Vende’, así que ahora hay 2 en lugar de 1 solo.
He pensado varias veces: ¿Y qué pasaría? ¿Si llamase y pudiera mudarme aquí…?
Pero entonces despierto de mi burbuja y toco tierra de nuevo.
El barrio es buenísimo. La gente que conozco allí son matrimonios que ambos trabajan y cobran un suelto modernamente bueno. ¿A dónde pretendo yo llegar?
Soy soltera, sí, tengo alguien en mi vida, pero de momento es algo impensable el comprar un piso a medias, con que menos aún un adosado.
Es una casa perfecta para mí, a poco que sea como la que voy a trabajar tiene un patio frontal y un pequeño patio trasero, en planta baja están el salón y la cocina-comedor, subes las escaleras de caracol y en el piso 1 tienes 3 habitaciones y un baño, sigues subiendo y arriba no sé lo que hay, creo que un trastero, o un altillo. Pero en el sótano tiene un trastero tipo merendero y la plaza de aparcamiento para el coche donde en esa familia caben lo menos 2 coches.
Como he dicho, sería perfecto para mí. Pondría mi biblioteca personal en el ático, con una mesa y un portátil donde trabajar y evadirme, el salón usual, la cocina coquetona hecha con cosas de imitación conseguidas en rebajas y los chinos, mi habitación, una reservada al hijo/a que en un futuro, cuando pueda pagar la vida de los dos, planeo tener y otra para invitados. En la mía pondría una cama de matrimonio, por si acaso en mi futuro hay un señor de Lily. Porque sé que habrá un hijo de Lily, pero no tengo tan claro que haya un señor de Lily.
Mi casa de ensueño, pero claro, ahora mismo, mi ‘de ensueño’ y mi ‘del mundo real’ no coinciden exactamente, al menos de momento.
Nada me encantaría más que tener esa casita, pero… con mis ingresos no puedo permitirme comprarla y pagar los gastos de comunidad, gastos de mi manutención, amueblarlo, gastos imprevistos… por no hablar del autobús para ir a trabajar en la ciudad porque la casita de mis sueños está en un barrio de las afueras, claro.
Pero de momento, lo único que puedo es aguantarme y seguir soñando con un futuro ideal para mí mientras hago lo que puedo por estar un paso más cerca cada mes de conseguir mis sueños.
Así que, en contra de mis ideales, toca vivir bajo la dictadura patriarcal que reina en mi casa. Que por otro lado, viene también marcado por, más bien un matriarcado.
Así que, ya sabéis, como dicen por ahí, sigamos viviendo con los padres hasta que podamos vivir de nuestro esfuerzo, que al rimo que vamos con la sociedad (no me meto en si es culpa de la gente, los tiempos, la política o la economía, que conste), yo calculo que eso será para mi generación como hasta los... 40, año arriba, año abajo.
Y ya sabéis, estoy abierta a cualquier queja, comentario o aclaración que queráis hacer.

martes, 15 de noviembre de 2011

Primera entrada

Vaya, por fin tengo mi propio blog.
Es triste, nunca he querido seguir un diario. Soy de la opinión de que tus cosas mejor dentro que fuera, pero visto lo visto, se ve que algunas cosas es mejor echarlas fuera que quedártelas dentro (que luego así estoy, se ve que el sobrepeso también viene de lo que te quedas dentro XD).
En fin, dado que probar con una modalidad de vida pacifista y relajada no sirve de demasiado a la hora de 'bombas emocionales de las gordas' y liarse a puñetazos con un saco de boxeo o con el aire mismo tampoco hace gran cosa... pues sigo mis propios consejos para adolescentes y abro mi propio diario.
¿Y por qué un diario 'on-line'?
Bueno, también soy 'fanficera' y he descubierto hace tiempo que los comentarios de apoyo suelen ser la mejor medicina para esos días grises.
Así que comencemos.

Oh, y pido perdón de antemano si esto acaba degenerando en un 'cuaderno negro' donde llorar y quejarse de lo injusta que es la vida. Prometo intentar poner también cosas alegres y otras neutras para compensar.

Y por favor, si alguien lee lo que hago, dejar un comentario. No cuesta nada y si es algo de apoyo, creedme que ayuda y alegra el día.

Saludos,
                                             Lily